Durante años, la palabra googlear se ha convertido en una expresión de uso cotidiano para nuestra relación con el mundo digital. Cada duda, cada tarea, cada curiosidad se enmarca en escribir en un buscador. Googlear es abrir la ventana al mundo para encontrar lo que otros ya habían escrito.

Ahora, con la irrupción de la Inteligencia Artificial, la evolución de la tecnología nos cambió el eje. Hoy no solamente buscamos información: dialogamos con sistemas que pueden producir contenido nuevo a partir de nuestros pensamientos y palabras. Y para esa acción, necesitamos un verbo distinto; ahora lo llamamos promptear.

El lenguaje se adapta a la era de la IA

Promptear: un verbo para una nueva forma de pensar

En el entorno de la inteligencia artificial, la palabra prompt alude a una instrucción que guía una respuesta. Promptear, entonces, puede entenderse como el acto de diseñar esa instrucción: formular, ajustar, refinar y explorar.

Lejos de ser un gesto técnico o mecánico, promptear es, sobre todo, un ejercicio cognitivo que implica:

•            Clarificar una intención.

•            Pedir a la IA que genere, transforme o refine contenido.

•            Insistir hasta que la respuesta se alinee con el propósito.

•            Guiar el proceso con criterio humano.

Mientras que googlear consiste en buscar lo que ya existe, promptear es crear a partir de lo que pensamos.

Promptear: es usar a la IA como herramienta, no como reemplazo

La IA no piensa por nosotros, no interpreta el mundo, no tiene experiencia; lo que realmente hace es procesar patrones y ofrecer posibilidades.

"La IA debe complementar las dimensiones humanas del aprendizaje, en lugar de sustituirlas." [1]

Una definición más precisa de promptear podría ser:

Promptear es el acto de pensar con la IA: no en su lugar, sino a través de ella. Es la capacidad de generar, transformar o refinar resultados a partir de un prompt, en un proceso donde el criterio humano no se reemplaza, sino que se expande. La IA responde, pero no comprende el propósito por sí misma: la intención, el sentido y la dirección nacen en quien pregunta. En ese intercambio, promptear deja de ser solo una técnica y se convierte en una forma consciente de pensar en diálogo con la tecnología.

La herramienta responde, pero la dirección la marcamos nosotros.

Googlealo - Promptealo. Dos verbos, dos funciones

Ambos verbos conviven, pero no significan lo mismo:

Googlear: Buscar información existente

Promptear: Crear, transformar o explorar ideas nuevas

- Si necesitas información: googlealo.

- Si necesitas generar soluciones: promptealo.

- Si buscas respuestas: googlea.

- Si buscas construirlas: promptea. 

Hay una tercera opción que a menudo se olvida: si se necesita criterio, si se necesita juzgar, si se necesita decidir con responsabilidad — eso no lo googlea ni lo promptea nadie. Eso lo hace la persona. Y esa capacidad humana de discernimiento es precisamente lo que la era de la IA vuelve más valioso, no menos.

El lenguaje evoluciona con la tecnología

Cada revolución tecnológica trae palabras nuevas. La lingüista Gretchen McCulloch explica que el lenguaje cambia cuando cambia la forma en que pensamos y nos comunicamos [2]. Y la IA está transormando ambas cosas.

Antes fue googlear, hoy empieza a ser promptear; mañana,aparecerán otros términos que aún no imaginamos.

Cuando la sociedad adopta un verbo nuevo —googlear,twittear, promptear— está reconociendo que algo en su forma de relacionarse con el mundo ha cambiado. Lo interesante es preguntarse: ¿estamos nombrando sólo la acción tecnológica, o también estamos nombrando una nueva forma de pensar, de aprender, de ser?

Promptear no es solo un verbo: es una forma de pensar la relación entre humanos e inteligencia artificial.
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La educación que viene

Aprender será, también, enseñar a promptear. Porque la educación del futuro no será buscar respuestas, sino aprender a generarlas.

Un autor pionero en el tema fue Roger Schank; mucho antes de que la IA generativa se volviera cotidiana, ya advertía que el sistema educativo necesitaba una transformación profunda y prospectiva. En su conferencia ¿Inteligencia Artificial en Educación? ¿Cómo podría ayudar a cambiar el sistema educativo? (SIMO EDUCACIÓN, 2017), Schank habló con la energía que lo caracterizaba: de forma directa, provocadora, incómoda para quienes defendían el sistema tradicional.

Su mensaje central era claro: la IA no debía usarse para reforzar el modelo escolar existente, sino para superarlo.

"Hay que eliminar las aulas y las asignaturas." [3]

Schank sostenía que el aprendizaje real ocurre cuando las personas resuelven problemas significativos, no cuando memorizan contenidos fragmentados. Para él, la IA podría liberar tiempo, personalizar experiencias y permitir que los estudiantes trabajaran en proyectos auténticos, no en tareas repetitivas.

Su visión se alinea con la idea de promptear: si la IA amplía nuestra capacidad de explorar, crear y pensar, entonces la educación deja de centrarse en transmitir información para enfocarse en algo más esencial: enseñar a formular buenas preguntas. Porque, en definitiva, enseñar a preguntar es enseñar a diseñar mejores prompts.

Schank anticipó que la IA sería una herramienta poderosa, pero insistió en que el cambio debía ser pedagógico, no tecnológico.

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Promptear: la diferencia entre preguntar bien y preguntar mejor

La calidad de las respuestas que obtenemos de la IA depende, en gran medida, de cómo formulamos nuestras instrucciones. No es lo mismo hacer una pregunta genérica que plantear un prompt claro, específico y contextualizado. A continuación, presentamos algunos ejemplos concretos que muestran la diferencia entre un prompt vago y uno cuidadosamente diseñado.

Promptear requiere desarrollar un pensamiento estratégico y lógico, que involucra habilidades blandas como la claridad, la comunicación efectiva y la capacidad de análisis. Estas son competencias que la IA no genera por sí sola, pero sí puede integrar para ofrecer respuestas más precisas y útiles cuando el usuario las aplica al formular sus instrucciones.

La fórmula del buen Prompt

Un prompt efectivo generalmente responde a una serie de preguntas clave que ayudan a guiar mejor la respuesta de la IA. Estos son sus elementos principales:

Elemento                                                                                 Pregunta clave

Rol  ➡️                                                                                       ¿Quién soy yo en este contexto?

Tarea  ➡️                                                                                    ¿Qué quiero que haga la IA?

Contexto  ➡️                                                                               ¿Para quién y en qué situación?

Formato  ➡️                                                                                ¿Cómo quiero la respuesta? 

Restricciones ➡️                                                                         ¿Qué debe evitar?  

Ejemplo de prompt avanzado: IA como agente de auditoría (Auditoría / Excel)

Rol — ¿Quién debe ser la IA?
“Actúa como auditor externo senior, especializado en análisis de cuentas por cobrar y control interno.”

Tarea — ¿Qué quiero que haga la IA?  
“Diseña y genera una cédula analítica completa.”

Contexto — ¿En qué situación, para quién y con qué características?
“Para auditar las cuentas por cobrar de una empresa comercial con alto volumen de transacciones, gran cantidad de clientes, compras masivas y ventas a través de una tienda virtual.”

Formato — ¿Cómo debe entregar la respuesta?  
“En formato de tabla lista para Excel, incluyendo estructura de columnas, fórmulas, validaciones, vínculos entre celdas y controles de auditoría.”

Restricciones — ¿Qué debe evitar y qué alucinaciones deben prevenirse?
“Diseño sobrio: sin colores, sin celdas combinadas y sin explicaciones teóricas extensas. No inventar datos, no asumir información no proporcionada y no generar conclusiones sin evidencia.”

Promptear: una habilidad que se entrena y se perfecciona

Promptear es una habilidad que se desarrolla con la práctica constante. A medida que el usuario refina la forma en que formula sus instrucciones, mejora su capacidad para pensar con claridad, estructurar ideas y obtener respuestas más precisas y útiles de la IA. Como cualquier competencia profesional, no se adquiere de forma automática: requiere ensayo, ajuste y aprendizaje progresivo.

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Un buen prompt potencia el uso estratégico de la IA como herramienta profesional. Promptear implica pensar con claridad, definir objetivos y comunicar con precisión. Cuanto más se entrena esta habilidad, mejores resultados se obtienen, transformando a la IA en un verdadero aliado para el aprendizaje, el análisis y la toma de decisiones.

Referencias:

Departamento de Educación de los Estados Unidos. (2023). Artificial intelligence and the future of teaching and learning: Insights and recommendations. Office of Educational Technology.

Fleitas Hidalgo, S. (2024, enero). Ética para la integración de la inteligencia artificial en la educación. Apprende Blog.

Floridi, L. (2014). The fourth revolution: How the infosphere is reshaping human reality. Oxford University Press.

McCulloch, G. (2019). Because internet: Understanding the new rules of language. Riverhead Books.

Schank, R. (2017, noviembre). ¿Inteligencia artificial en educación? ¿Cómo podría ayudar a cambiar el sistema educativo? [Conferencia]. SIMO EDUCACIÓN, Madrid, España.

UNESCO. (2021). AI and education: Guidance for policy-makers. United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000376709

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